Supuesta presencia de extraterrestres en la mitología dogón
En 1939, el antropólogo francés Marcel Griaule (1898-1956) escribió casi tres mil páginas acerca de las creencias de un chamán dogón llamado Ogotemmeli, con respecto a la clasificación de las plantas y la cosmogonía, entre otros temas. No nombró a Sirio en esos textos.
En 1965, la antropóloga francesa Germaine Dieterlen (1903-1999) —que había viajado con Griaule a Malí— publicó «Le Renard Pâle», donde sostenía que Ogotemmeli había hablado con Griaule y:
- describió a la Luna como «seca y estéril»;
- dijo que el planeta Júpiter tiene cuatro satélites (los únicos conocidos desde Galileo Galilei);
- En 1965 se conocian 11 satélites de Júpiter: Io, Europa, Ganímedes, Calisto descubiertos por Galilelo en 1610, Himalia (Perrine,1904), Elara (Perrine 1905), Pasiphae (Melotte 1908), Sinope (Nicholson 1914), Lysithea, Carme (Nicholson 1938), Ananke (Nicholson 1951)
- Júpiter en realidad tiene por lo menos 63 satélites (hasta 2008);
- conocía los anillos de Saturno (conocidos desde el siglo XVIII);
- no conocía los anillos de Júpiter (descubiertos en 1977), ni los de Urano (también en 1977);
- dijo que Sirio es un sistema triple (Sigu Tolo) formado por una estrella gemela (Po Tolo, tan pesada que todos los hombres del planeta no podrían levantarla) y por una tercera estrella (Emme Ya) 4 veces más liviana que Po Tolo;
- esa compañera Sirio B, y sus datos se conocían en Occidente desde 1862, su diámetro es similar al de la Tierra y su peso similar al de nuestro Sol;
- la idea de una tercera estrella fue una teoría de Ch. Volet (1932). En el año 1995 la NASA detectó anomalías en las órbitas de Sirio A y Sirio B de las que se deduce la exitencia de Sirio C.
En 1976, el escritor Robert K. G. Temple publicó The Sirius Mystery, donde popularizó la idea de que los dogón habían tenido contacto con extraterrestres.
En 1991, el antropólogo danés W. E. A. van Beek —que vivió siete años con los dogón— publicó Dogon Restudied donde criticó los métodos de investigación de Griaule y Dieterlen, y sugirió —basado en un texto de Carl Sagan— que ellos habían confiado en un solo informante (Ogotemmeli), quien podría haber sido influenciado por un misionero jesuita que había vivido en la región antes de las repetidas visitas de Griaule y Dieterlen.
La conclusión inmediata es que el pueblo dogón ha mantenido contactos con una civilización cuyo avance tecnológico sólo llegó hasta 1932.
- Todos los supuestos conocimientos de los dogón coinciden con los conocimientos astronómicos alcanzados en Occidente a principios del siglo XX, y coinciden con los errores de la misma época.
- Esos conocimientos no incluían ni uno solo de los descubrimientos posteriores a 1932.
- Ninguno de los «extraordinarios» conocimientos astronómicos que le habrían legado esos visitantes alienígenas al pueblo dogón era desconocido para la astronomía moderna antes de que sus mitos fueran registrados en los años treinta y cuarenta.En esa información
- se incluyen varios errores obvios, muy poco probables viniendo de una civilización tecnológicamente avanzada.
- No existe ningún registro previo a los años cuarenta del saber astronómico de los dogón.
- La evidencia material respecto a ese extraordinario saber es ambigua y sujeta a interpretaciones arbitrarias, como el famoso «huevo del mundo» (dibujo de un sólido), transformado en un diagrama orbital (una elipse).
- Existen explicaciones alternativas verosímiles, como la de Carl Sagan, basada en procesos de asimilación cultural que ya se han observado en otras culturas.
- Toda la leyenda del saber secreto que tienen los dogón acerca de Sirio se basa en una única fuente (Griaule), y las aseveraciones de esa única fuente no han podido ser confirmadas por muchos otros investigadores que han trabajado sobre el terreno. Dicho de otra manera, no ha existido una verificación independiente de los datos.
- Los datos y los métodos empleados por la fuente original han sido cuestionados y criticados.
- La investigación de Walter van Beek aporta evidencias en contra de que alguna vez haya existido en el pueblo dogón un inusual, detallado y preciso conocimiento astronómico, fuera de las posibilidades reales de una sociedad pretecnológica.